viernes, octubre 07, 2016

Mi lista de 3 verdades que debes conocer antes de adquirir tu primer préstamo personal.

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Antes de todo quiero aclararte que no es mi intención privarte de dar ese paso importante y trascendental en tu vida financiera como lo es adquirir tu primer préstamo, por favor que te quede claro de una vez. Mi intención, lejos de frenarte es ayudarte a que entres al mundo de los créditos personales de la mejor manera, es decir, de forma consciente y no simplemente dejándote llevar por la inercia de las emociones.

Siendo el caso de que estás por aplicar por primera vez a un préstamo personal, considero que es buen momento para que conozcas tres verdades prácticas que están ligados íntimamente al "ADN" de las líneas de crédito. Considero que al conocerlas y tomar acción en la forma que te sugiero para cada una de ellas habrás avanzado ya mucho en el camino de honrar tu compromiso con tu banco.  Esta es mi lista de 3 verdades que debes conocer antes de adqurir tu primer préstamo:

1.- El crédito es un Negocio.
Mi lista de 3 verdades que debes conocer antes de adquirir tu primer préstamo personal.

El banco, la casa comercial, la empresa telefónica, el prestamista, en fin todo aquella persona o entidad que se coloque en el papel de tu potencial Acreedor ven al crédito en sí como un negocio o como una forma de apalancar sus ventas, como sea, ellos utilizan al crédito como una arma estratégica para generar dinero en su beneficio.

En otras palabras, sin importar que se trate de un banco, una casa comercial o el prestamista de la esquina, el hecho es que ellos te están otorgando el monto que les pediste no a consecuencia de un acto de caridad o mucho menos por algún motivo altruista de parte de ellos,... claro que no! El hecho es que el crédito es un negocio y en los negocios, el corazón, los sentimientos y las emociones no importan, se quedan relegadas únicamente hasta donde llega el márketing. No hay nada de altruismo ni de buenas intenciones o al menos ninguna en el sentido meramente filantrópico dentro del hecho que el banco te conceda un préstamo.Así de fría es la naturaleza del crédito personal.

Perdón por el "baldazo de agua fría" pero es cierto: Verás que lo que queda luego de "quitar la cáscara" de la publicidad que te ha presentado miles de comerciales con caras jóvenes y felices de personas subiéndose a sus carros nuevos, abordando un avión hacia destinos paradisíacos o de los clásicos recién casados estrenando casa publicados en todos los medios por la banca salvadoreña, lo que queda es una  armazón de metal frío y duro con el que tendrás que lidiar durante toda la vigencia de amortización de tu crédito. Esa es la cruda realidad...

El crédito es un negocio, un instrumento, un medio, un puente si quieres verlo así para acceder a ese bien o servicio que quieres gozar y que para el cual no tienes otro medio inmediato para hacerlo.

2.- Una vez realizado el desembolso lo único que importa es pagar puntualmente. 

Ya firmaste, ya te dieron el dinero, ya estás haciendo uso de tu carro o casa nueva, ya viajaste o ya consolidaste tus deudas, sea cual fuera el caso, el hecho es que ya pasaste por ese efímero momento de felicidad y satisfacción que te produce el beneficio de esa línea de crédito cedida por tu banco y ahora es momento de caer en cuenta de la realidad que no es otra sino la existencia de un compromiso adquirido el cual es necesario se honre sin falta y justo a tiempo mensualmente.
Una de las herramientas que más necesitarás en este punto es la Tabla de Amortización ya que en ella el banco nos detalla la manera en que se va liquidando el préstamo al paso de nuestros pagos puntuales. Es importante recalcar el hecho de que tú debes cumplir a cabalidad con el pago en las fechas detalladas en la tabla de amortización. Cualquier pago que hagas antes o después de tu fecha de pago perjudicará el plan de pagos y puede encarecerlo.

Algunos tipos de préstamos no permiten que se les abone cuotas adicionales, afortunadamente la mayoría sí lo permite. Antes de realizar pagos en exceso de tu cuota mensual, deberías indagarte con tu asesor bancario para que te indique si tu préstamo admite este tipo de abonos. Recuerda que si tú haces pagos en exceso a tu cuota mensual, esos pagos se aplican directo al capital ya que todos los intereses y seguros ya están contemplados en la cuota normal de tu crédito.


3.- Debes poner en marcha un plan de ahorro. 

En la práctica tú estás haciendo un trato con el banco con base en una “fotografía” de tu momento o situación financiera actual. Es decir,  es bueno tener en cuenta que si bien ahora gozas de una situación bonancible que te permite ser sujetos de crédito ya que tenemos un empleo y salud, ciertamente nada nos puede garantizar – a fuerza de ser sinceros – que mañana, la próxima semana o el año próximo nuestra situación continúe igual, sobre todo en un contexto como el de nuestro país.

El hecho es que la vida no es una “línea recta”, es por el contrario un verdadero acertijo en donde tu situación puede cambiar súbitamente en el siguiente minuto de tu vida, literalmente. Aunque no lo parezca, el banco conoce de esta situación y por eso es que se protege exigiéndote garantías que pueden ir desde una orden de descuento hasta fiadores o bienes inmuebles, recursos de los que podría echar mano en el momento necesario para recuperar tu deuda.
 
Si el banco se “protege” con las garantías, por contrapartida, tú también deberías tener un plan de acción que de forma previsional te permitiría minimizar el riesgo de caer en mora al incumplir con el pago de tu cuota mensual de amortización.   Es momento de poner en práctica la creatividad y la disciplina a fin de conseguir hacerte de un fondo de ahorro.


Conclusión.

El crédito en sí tiene muchas ventajas aunque también de igual forma no podemos dejar de lado el hecho de que también supone una exigencia de disciplina de tu parte que en muchos casos para algunos de nosotros puede significar incluso un cambio significativo en nuestro estilo de vida.

El crédito tiene la bondad de llevarte de inmediato a solucionar un problema o a gozar de un bien o servicio al que te costaría mucho tiempo en alcanzar con un plan de ahorros, si te esmeras y no caes en mora, te premia, caso contrario, vives un infierno. La decisión final es tuya.







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